Hay un buen número de escenas que os podría dejar aquí de esta película, una de mis favoritas, y en mi opinión la obra maestra de Shyamalan. También la más polémica.
Os dejo esta escena principalmente porque es de las pocas que podéis disfrutar sin destripar nada de la cinta sí no la habéis visto. Otras como el monólogo de Lucius en el porche con Abbey, la réplica "del amor" del personaje de William Hurt, o la escena final podrían formar parte de este repertorio.
Quien no la haya visto comentar por encima que trata de un grupo de personas que viven en un pequeño pueblo junto a un bosque. Bosque que nunca atraviesan ya que está habitado por terribles criaturas que no salen de este. Al otro lado está la ciudad, lugar del que los miembros más antiguos del pueblo huyeron por la maldad que habían en ella. Pero ahora un joven llamado Lucius (Joaquin Phoenix) pide permiso para atravesar el bosque, e ir a la ciudad en busca de medicinas necesarias. Esto hará que las criaturas vuelvan a aparecer saliendo del bosque y atemorizando al pueblo.
De la escena en si caben destacar tres puntos:
1) La música de James Newton Howard, en la que para mí es su mejor banda sonora. Al menos la mejor colaboración con Shyamalan.
2) La fotografía de Roger Deakins.
3) Bryce Dallas Howard, cosa más bonita, ainss!
OBRA MAESTRA!
P.D.: Para cuando vuelva de Milán, la crítica de la película!
Fito lleva muchos años, desde que era un muchacho, sin ver a Pedro, su hermano mayor. Fito está casado con Juana y tiene un niño, Jon; y un camión; y una deuda con el banco; y un vicio, el juego, que le impide disfrutar de lo que tiene: Fito se lo juega todo. Un día, Pedro vuelve, solo, para pasar unos días con su hermano. Y esa visita, aparentemente corta y banal, va a cambiar sus vidas dejándoles una mancha indeleble en el corazón.
Tras el éxito de La Caja 507 (2002), Enrique Urbizu no tardó más de un año en volver a nuestras pantallas con un filme distinto, superior, y paradojicamente (aunque en este país que no te extrañe) más ignorado. Con una soberbia dirección de actores entre los que destaca nuevamente José Coronado.
La Vida Mancha es una historia hermosa, no muy sencilla. Con un guión parco de frases bonitas o sobrepeso con la historia. Son los momentos, las miradas, sus personajes, lo que sienten y lo que llegas a sentir por ellos.
Fito y Juana se quieren. Tienen un encanto de crío. Pero cada vez tienen más deudas a causa de la ludopatía de Fito y el dinero que pierde. Juana no aguanta más esa situación. Están al borde del colapso hasta que aparece Pedro, el hermanastro de Fito, del cual no han tenido noticias durante 10 años.
Salvo por su madre, Fito y Pedro no tiene nada más en común, Pedro es callado, misterioso, elegante, observador, reservado. Hay una frase que lo dice todo de él:
-¿Por qué no llamaste durante estos años?
-Pues, porque no tenía nada que decir.
Y eso va a ser crucial en la historia, ya que cuando algo rompe la rutina de nuestras vidas, irrumpe en nuestro pequeño mundo personalizado, puede dejar huella.
Fito es camionero y tendrá que salir a hacer varias entregas, lo que permitirá a Pedro y a Juana conocerse más a fondo. Este se encariña pronto de su cuñada y su sobrino, además de hacer tilín a la canguro y a una compañero de trabajo de Juana.
Pedro viste trajes elegantes y caros. Ayuda a Fito cuando este le pide dinero. No fuma delante del pequeño e impide que la canguro lo haga. Es educado. Es alguien que parece no estar en su sitio. ¿Y quién es en realidad? Todas las historias que cuenta Fito de él, lo que hicieron, lo que vivieron, Pedro lo recuerda como algo lejano y casi olvidado. Pero no hay forma de que diga quien ha sido durante estos diez años en los que en teoría estuvo viviendo en Londres. Y eso es lo mejor de la cinta, el misterio que rodea a este personaje, lo confundido que puede dejar a todos. No revela sentimientos si él no quiere. Es un jugador de la vida. Es un superviviente. Pero Juana podrá llegar a cambiar todo eso...
Urbizu firma una cinta superior y atípica de cine español. Una película que enamora al espectador, que entretiene y que le hace pensar. Nos permite ser espectadores, nada más.
-Si no supiera que el tren está en marcha, pensaría que llevo 10 horas viendo el mismo paisaje.
-Sí, Rusia es grande.
Tras la segunda guerra mundial se hizo mucho cine sobre el conflicto. Americanas, británicas, rusas, francesas,... ellos siempre eran los buenos, alemanes y japoneses los malos. El único cine que podían hacer las potencias perdedoras era de denuncia al propio ejército (La trilogía de La Condición Humana en Japón); sobre el sufrimiento de la población (Roma: Citta Aperta) en Italia... Años más tarde empezarían a reivindicar que ellos también fueron víctimas. Sobretodo Alemania, que ha dado a luz una cantidad ingente de películas sobre el toma. Normal. Lo malo de cuando ya un género se toma tarde y con prisas, es que salen películas malas.
Hay excepciones. Esta es una de ellas.
Gracias, en su mayoría, al cine americano, aquel que no sea un fanático de la historia de la segunda guerra mundial, sabrá de las principales batalles en el frente de europa occidental, africa, el pacífico, pero del frente del este, del frente ruso, poquito... Fue en este frente donde más hombres murieron (soldados, civiles); tuvieron lugar las batallas más duras; y donde cambió el curso de la guerra. Para ser más exactos, todo comenzó en Stalingrado.
La película narra la historia de un grupo de soldados alemanes que viven en sus propias carnes la mayoría de las batallas y carnicerías que tuvieron lugar en la ciudad rusa. La película es un claro ejemplo de cinta antibélica. Denuncia el fanatismo de los oficiales nazis, la pésima estrategia que se llevo a cabo por parte de los boches en Stalingrado, las matanzas de civiles, pero sin ello olvidar el compañerismo y valor que derrocharon los soldados..
Estamos ante una bélica de 10. Gran fotografía, banda sonora, dirección artística,... Joseph Vilsaimer realiza con esta la mejor película de su filmografía y de la década de los noventa de Alemania. Tras la muerte de Sergio Leone cuyo proyecto inacabado trataba sobre la batalla de Stalingrado junto a Robert de Niro, Vilsaimer tomo el relevo adaptándola y dando el protagonismo a un grupo de jóvenes actores alemanes, entre los que destaca uno de mis favoritos, Thomas Kretschmann.
En definitiva, una de las mejores cintas sobre la II Guerra Mundial.
Por aquel entonces, enamorarte libremente estaba mal visto.
Uno de los géneros más complicados y que más problemas da a la hora de ponerse de acuerdo es el drama romántico. Todos tenemos una película favorita o que encabeza ese género. Nos encontramos desde cintas como Sunrise (1927); Tess (1980); El Diario de Noah (2004); Brokeback Mountain (2005),... hay muchas. La siguiente película, a día de hoy, es la mía.
Tuve la suerte de descubrir al director chino Zhang Yimou en un artículo de blogdecine en el que hablaban de Ni uno menos, película de 1998 con la que el director gano el León de Oro del festival de Venecia. Al final del artículo hablaba de que apenas seis meses después ganó el Oso de Oro del festival de Berlín con otra llamada El Camino a Casa, y aunque me llamó la atención, y me encantó Ni uno menos, no me dije de verme la filmografía del director con caracter inmediato.
Otras cintas suyas como La Casa de las Dagas Voladoras o Hero si me sonaban, únicamente por su categoría de super producciones chicas que siguieron a Tigre y Dragón.
También estaba La Linterna Roja, con la que Yimou se hizo mundialmente conocido tras ganar el Oscar a Mejor Película Extranjera.
Y aunque esta última me parece, cuanto menos, notable, curiosa, y entretenida; fue con El Camino a Casa con la que me quité el sombrero.
La cinta nos cuenta la historia de Luo Yusheng, un hombre de negocias que regresa a su casa, un pueblecito en el norte de China, para asistir al funeral de su padre, maestro del pueblo. El cuerpo está en el hospital de la ciudad, y han de trasladarlo para que sea enterrado. Lo más práctico es llevarlo en un tractor para ganar tiempo, pero la madre de Yusheng insiste en que ha de ir por el camino que lleva al pueblo y que el siempre usó mediante una procesión, según dicta la tradición.
Yusheng no entiende la obsesión de su madre hasta que no se sienta a recapacitar y recordar como se conocieron sus padres.
Como reza la frase del comienzo, en una época en la que enamorarse libremente estaba mal visto. Di y Changyu son dos jóvenes que no pueden evitarlo y rompen con la norma.
Changyu es el nuevo maestro del pueblo, un chico muy joven e idealista. Di es la joven más hermosa del pueblo. Es amor a primera vista, aunque por razones obvias, es Di quien tiene más libertad de movimiento para observar a Changyu, oír cosas sobre él, y tratar de llamar su atención.
La historia es simple, a la par que hermosa. Mejor que eso no hay nada. No podemos evitar sentir un profundo cariño por el personaje de Di, por su empeño, su osadía, su persistencia por Changyu. Los sacrificios que hará, las situaciones que vivirá, el daño que ello ocasionará...
Sabemos que han de acabar juntos ya que el principio así nos lo dicen, aunque Changyu haya muerto. Lo que interesa es saber como lo consiguieron.
Curiosamente la película comienza en blanco y negro, y no pasa a color hasta que viajamos atrás en el tiempo y empieza la historia de verdad. Normalmente es al revés, pero aquí tiene una explicación lógica, o al menos para mí. La vida ya no tiene sentido para Di sin Changyu. La vida ahora es gris, antes tenía color. Ahora solo hay dolor, antes había amor.
Y no es solo el como se conocieron lo que quiere contar Yimou con esta película. Sino tratar brevemente, pero con acierto, la profunda marca que dejó Changyu en su hijo, Yusheng.
Mi Drama Romántico Favorito. Apto para todos los públicos. Preparad los pañuelos.
Mi Nota: 10
P.D.: La banda sonora solo tiene una pieza, pero madre mía, que pieza.
Pues va a ser que no. Muchos tenían en mente esa idea. La idea de que debido al éxito de la británica "The King´s Speech", ganadora del Oscar, el director italiano Nanni Moretti (La Habitación del Hijo) haría una copia vaticana. Pues lo dicho, que no.
Tras de la muerte del Papa, el Cónclave (los cardenales que se encierran diariamente en la Capilla Sixtina hasta que eligen a un nuevo Papa) se reúne. Tras varias fumatas negras, finalmente el humo sale blanco. Hay Papa. Todos en la Plaza de San Pedro lo celebran, el anuncio está hecho, pero segundos antes de que presenten al Papa este sufre un ataque de ansiedad y se niega a salir a escena. En el más estricto secreto, siguiendo las antiguas costumbre y normas establecidas, han de llamar al mejor psicólogo de Roma para que trate a su santidad.
Esto es la trama. La trama dura 30 minutos, porque cuando creemos que vamos a ver El Discurso del Papa, nos encontramos con todo lo contrario. El psicólogo (Nanni Moretti) y el Papa salen en una única escena, ya que este último, acudiendo a otra psicóloga tras los muros vaticanos (ex-mujer de Moretti) consigue burlar la seguridad y escapa en busca de tiempo y libertad para recapacitar sobre su auto-rechazo de aceptar el cargo.
Por otro lado, Moretti se encuentra encerrado en El Vaticano con el resto de cardenales, ya que no pueden revelar el nombre del nuevo papa, ni abandonar los muros hasta que este haya sido presentado al pueblo. Creyendo todos que el Papa está encerrado en sus aposentos, Moretti decide organizar el primer mundial entre cardenalicios de volley-playa, con la intención de aparcar la tensión o frialdad de dentro de los muros y que ello provoque en el papa (creyéndolo aún dentro del vaticano) una reacción emocional.
La cinta es ciertamente buena. No magnífica, sino más bien, un comedia simpática. Dando una imagen de los cardenales, para muchos algo irreal. Yo creo que algo exagerada. Pero a pesar de ello la trama es interesante. El concurrir quizás se haga algo pesado, sobretodo tras la fuga del papa y el como busca su yo interior... Pero unicamente por el campeonato de Volley, el tanto de Oceanía, y la escena final, merece la pena.
No es el Moretti de La habitación del Hijo, por desgracia, pero no es la mancha es su filmografía que algunos aclaman.
Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: El de la naturaleza, y el de lo divino.
Y cuando estás en una sala de cine con la película empezada y esta te resulta un coñazo, hay dos caminos que puedes seguir: El de levantar el culo, irte y dejar de molestar al resto con tus "¿esto que polla es?"; o el de quedarte y terminar la cinta.
Pues eso como que no le entra en la cabeza al espectador medio. Siempre con excepciones, pero en fin. Si te metes a ver una película únicamente porque sale Brad Pitt, y algunos hasta nombran a Sean Penn, sin saber de lo que va, pues...
En su quinta película como director, Terrence Malick se hace la picha un lío al narrar la historia de Jack en varios momentos de su vida. Uno comprende toda su juventud y su relación con sus padres; y la otra, mucho más breve, con un Jack adulto y las "aparentes" secuelas que le han dejado. Además de esto pues tenemos la ocasión de gozar (it´s freee!) de unas escenas preciosas de la creación del universo y de los primeros dinosaurios. Un WTF en toda regla, pero mola.
No por ello la película pierde. Bueno, sí. Perder pierde, pero para mi no. Para otros muchos sí. Me quedo con la belleza de las escenas; con la fotografía de ese genio mexicano, Emmanuel Lubezki; con la banda sonora de Alexander Desplat y algún que otro tema clásico.
Muchos dirán, "pero si es que no pasa nada", y aunque no es del todo verdad, en parte hay que darles la razón. Que Malick es muy de grabar por grabar, dejando que sus actores improvisen, y como aparezca en escena una bolsa de plástico flotando como si Dios estuviera bailando con ella, ten por seguro que lo incluirá.
A pesar de ello, no se le puede negar haber seguido un planning, quizás, con algo más de cabeza que con The New World. Las escenas de Jessica Chastain y Brad Pitt con los niños son de pura filigrana interpretativa. Aplaudo a este último por haber dejado de lado el cine exclusivamente comercial, por pasarse a uno más intelectual o indie. Sean Penn es el único mal parado, ya que su personaje fue desollado en la sala de montaje, lo cual no gustó al dos veces ganador del Oscar. Además que el mismo dijo no haber disfrutado de la película, no entender su personaje con el montaje final. Al parecer, el primer guión era lo que enamoró a Penn, y tras el rodaje, poco tenía que ver con este. Lástima. Si se cortara su parte y la de los dinosaurios no mejoraría ni empeoraría, pero si tendría algo más de sentido.
Puedes elegir dos caminos: o disfrutar lo que ves si tampoco comerte mucho la cabeza sobre lo que estás viendo en realidad y asentir como una oveja; o comerte la cabeza, no llegar a ninguna conclusión, que te sangre el oído, y enfadarte. Con esta haré una excepción y me quedare con la primera opción. Te la juegas realmente con esta película. Hay tres opciones: o no te gusta, o te gusta, o te gusta pero no sabes porqué.
Tengo claro que si tengo un hijo no lo llamaré Vicente. Para entender el porque, ver la película.
Sin ser Almodóvar santo de mi devoción, he de reconocer que hasta este verano no tenía intención alguna de ver cine suyo (al igual que le pasa a mucha a gente en este país). No es cuestión de prejuicios, es que el tío se lo ha buscado a lo largo de los años. A nosotros nos retrata como nos retrata, y nosotros lo retratamos a la hora de ir al cine. Quid pro cuo. Sin embargo, como decía, este verano me senté frente al ordenador y decidí no cerrarme puertas, o por lo menos sin una buena razón que sobrepasara lo personal. Me decanté por Hable con ella, y lo reconozco, me encantó. Me gustó de verdad. Cerrarse puertas no es bueno.
Eso me llevó hace unas pocas semanas al cine a ver La piel que habito, la última cinta del director manchego que recibió tan buenas críticas en Cannes de la prensa internacional (exceptuando la española, por supuesto).
Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla: se trata de un piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carece de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana. (FILMAFFINITY)
La cinta está bien dirigida, el reparto está bien (destacando a esa belleza, también conocida como Blanca Suárez; y exceptuando al penoso Jan Cornet), pero lo que le da peso a la película es el guión (no se cuanto habrá alterado Almodóvar la novela original de Thierry Jonquet), pero el tramo final no dejará a nadie indiferente. A nadie.
Técnicamente hablando, poco más. La banda sonora a cargo de Alberto Iglesias acompaña perfectamente a la cinta, aunque no estamos hablando del mejor soundtrack del año.
Que no os engañe la brevedad de la crítica. La película gustará a quien vaya a verla sabiendo a lo que se expone. Ser un poquito abierto de mente, y sobre no todo, no cerrar puertas.